Entrevista a Juan Salvucci. Una historia de vida trágica y
poco común, marcada por dos secuestros: Salvucci fue raptado por la
Triple A durante el gobierno de Isabel Martínez
de Perón por su militancia en el PST (Partido Socialista de los Trabajadores) y
luego por los ingleses cuando combatió en la Guerra de Malvinas. Entre estos dos hechos, tuvo
que pedir prórroga en la conscripción para poder finalizar sus estudios a los
26 años, pero al volver de su luna de miel, recién casado y con su título de
arquitecto, lo esperaba la policía para que se presentara en el Servicio
Militar Obligatorio. Actualmente es Director de Obras Públicas de La Plata. Por haberla vivido en
carne propia, Juan es, sin lugar a dudas, una de las personas más indicadas
para contar en profundidad sobre la época más nefasta y sangrienta de la
historia argentina.
¿Qué es
para vos Malvinas? Y en tu opinión ¿fue justificada la decisión de la dictadura
de iniciar una guerra en ese entonces?
Lo que viví en el año 82 demuestra que fue un
error garrafal el haber iniciado una guerra, mas allá de que la dictadura militar la utilizó como una salida
emergente para su situación, que no daba para más. Tomó una medida populista ya
que desde chicos nos enseñaron que las Malvinas expropiadas en 1832 por los
ingleses fueron y serán argentinas, pensando que iba a ser un elemento de
choque para negociar, sin tener en cuenta que enfrente tenía a Inglaterra
ayudada por la OTAN
y Estados Unidos.
El error político de iniciar una guerra se
sumó al error militar de enviar jóvenes sin experiencia en combate, vestidos de
llanura a un régimen de montaña con bajo cero, y a la intemperie porque las
carpas eran de llanura y se volaban. No se entiende cómo estando el regimiento
de montaña del Sur, enviaron al regimiento de La Plata y a los del Norte a
luchar contra el primer ejército del mundo.
Estas cuestiones contribuyeron al fracaso
rotundo de la guerra, y sin embargo el soldado argentino resistió batallas
durísimas como la del Monte Longdon, en la que luchamos seis horas contra
paracaidistas ingleses sin el armamento y la logística necesaria, y les
ocasionamos muchísimas bajas, al igual que ellos a nosotros.
¿Qué
medios de comunicación creés que fueron más cómplices de la dictadura?
El problema no era sólo de los cómplices sino
también de los que se callaban la boca por miedo, no estaba la democracia.
Página 12 no era lo mismo que Clarín. Los medios decían lo que les dejaban
decir y lo que le dictaban los militares. El único periodista que había en las
islas era Nicolás Kasanzew, que era íntimo amigo de Galtieri, por lo que los
medios argentinos sólo recibían la versión que les brindaban.
En la
última batalla, la de Monte Longdon, dijiste que fue cuando te diste cuenta de
la superioridad de la fuerza inglesa. Pero durante el resto de la guerra,
¿creíste que podían ganar?
No, nunca. Era imposible pensarlo porque a
diferencia que lo que recibía la gente en los diarios y las radios, uno lo está
viviendo. Ellos tenían a los boinas verdes y a los paracaidistas ingleses que
son todos mercenarios, que están todo el año peleando, y vos sos un chico
recién salido del colegio, con un fusil todo roto y desnutrido porque no nos
daban de comer. ¿Cómo podes pensar que vas a ganar?
Fuiste
apresado por la Triple A
antes de la guerra, y por los ingleses al firmar la rendición. ¿Qué diferencia
podes mencionar entre los dos cautiverios que viviste?
Es totalmente distinto lo que viví en ambos
cautiverios. El soldado inglés es un soldado profesional que combate para
matarte y dejarte fuera de combate, pero cuando vos te rendís o caíste herido,
se convierte en un amigo, porque a él no le interesa matarte, sino ganar la
guerra. No me robaron nada, ni me golpearon ni me maltrataron, incluso me
llevaron al médico y me daban de comer. La Triple
A buscaba joderte la vida, torturarte o matarte.
¿Qué
tipo de trabajos hiciste para los ingleses una vez apresado?
Realicé diferentes trabajos. Primero las
tareas sucias como la recolección de
cadáveres, entierros, hacer trincheras, cavar y limpiar el quirófano para los
que tenían que ser amputados por la gangrena. Después cuando se enteraron que
era arquitecto me hicieron diseñar y armar calderas, porque no teníamos agua caliente
para bañarnos.
Tuviste
una discusión con el gobernador militar de la época, Mario Benjamín Menendez,
mientras estabas preso en las islas. ¿Qué tipo de crítica le hiciste?
Él estaba preso a pocas celdas de la mía y se
enteró que había un intelectual, un arquitecto que dibujaba y utilizó ese
talento que tengo para cambiar mis dibujos con los guardias ingleses por
chocolates, cigarrillos, un vaso de café. Ahí le recriminé el hecho de que los
militares de alto rango como él, bien vestido y en buena forma mientras yo y
mis compañeros estábamos en estado lamentable, no combatieron mientras que los
generales ingleses acompañaron a sus soldados a todos los combates. Cada un sargento
argentino caído hubo trescientos soldados argentinos muertos.
¿Te
costó mucho la reinserción laboral luego de la guerra?
Me costó muchísimo llegar a ser Director de
Obras Públicas de La Plata
porque yo fui de los últimos en volver de las islas, casi un mes después que el
resto de los soldados, y volví muy enojado. Volver a ser una persona normal es
muy difícil, todos los ex combatientes son discriminados. Pero luego con
terapia, gimnasio y la familia logré salir adelante. No todos pudieron hacerlo.
¿Creés
que el gobierno abandonó a los ex combatientes?
Los números hablan por sí solos. El número de
suicidios en la posguerra, cercano a los quinientos, casi alcanzó al número de
caídos en la guerra. El pueblo no se olvida pero el Estado nos abandonó,
todavía nos deben diez años de pensión donde fuimos considerados nada. Después
se nos pagó una pensión graciable que es la misma que reciben los ciegos,
minusválidos y los que tienen síndrome de down, no la que nos correspondía como
veteranos de guerra.
Recién en el 2003 con el gobierno de Kirchner,
nos declararon ciudadanos ilustres y empezamos a cobrar un sueldo como
corresponde, en tentativa a lo que cobran en el resto del mundo.
Considerando
que has ido varias veces a las islas en la posguerra. ¿Qué diferencia encontrás
entre lo que fueron las islas en ese momento y hoy en día?
Las islas antes tenían ochenta y ocho Royal
Marine que las cuidaban y ahora hay una base nuclear con casi tres mil
militares, aviones y un submarino nuclear. Esa base nuclear significa el
dominio de todo el Atlántico Sur y la Antártida.
Eso lo cubre la
OTAN, no sólo Inglaterra y no van a ceder ya que en el futuro
el problema va a ser el agua y con esa base se asegura el dominio que le
faltaba.
Por Rodrigo Garay Trujillo y Fernando Abba...