lunes, 15 de octubre de 2012


                                    Musicalizando la jungla

Por el cruce de la calle Florida y Diagonal Norte pasan apuradamente cientos de personas por minuto: oficinistas, cadetes, turistas y compradores y vendedores de diferentes tipos. A pesar de la rapidez con la que se desplazan, no logran esquivar la melodía pegadiza que los choca de frente.
            La banda callejera de reggae llamada Jamaicaderos, compuesta por diez integrantes entre amigos y familiares, se sitúa periódicamente en este concurrido cruce para tocar sus instrumentos con soltura, alegría y animosidad.
            El grupo está integrado por dos saxofonistas, dos guitarristas, un bajista, un baterista, un trombón, un trompetista, un tecladista y un percusionista y tocan música instrumental.
            Alejandro Cabrera, bajista de la banda, explica que generalmente tocan música instrumental salvo que se acerque algún cantante amigo o incluso alguien del público que sepa cantar.
            Jamaicaderos se creó hace seis años con músicos de diferentes estilos para presentarse en los bares de San Telmo que organizaban fiestas Jams de reggae. Tras ganar cierto reconocimiento en el circuito, comenzaron a tocar de cuatro a cinco veces por semana en los diferentes bares.
            Ezequiel Ledesma, percusionista, cuenta el porqué del alejamiento de la banda del circuito de bares de San Telmo: “Lamentablemente en Argentina, la música no se considera un oficio, un trabajo pago. Los bares tenían la intención de darnos algo de dinero pero no llegaba a cubrir las necesidades básicas para subsistir y pagar los gastos”.
            Este golpe de realidad se transformó en un punto de inflexión. Decidieron dejar de tocar en los bares y trataron de conseguir un manager. Al no conseguir un representante dispuesto a trabajar en forma de cooperativa, es decir que todos colaboran con todos los gastos y cobran por partes iguales, decidieron lanzarse a tocar en la calle.
            Hoy en día son una de las bandas que están más al día con el sistema legal de la calle, sin embargo en sus inicios sufrieron muchas maldades por parte de las autoridades y los comerciantes de la zona.
            Cabrera explica: “Al principio la policía, que está arreglada con los comerciantes, nos mintió una y mil veces para que nos vayamos. Recibimos amenazas y agresiones. Finalmente hablamos con varios abogados y nos instruimos para obtener herramientas con que defendernos”
            A pesar de que no viven exclusivamente de la música, el dinero que la gente deja voluntariamente al pasar, y la venta de sus CD’s grabados en estudio, contribuye a la subsistencia diaria de cada uno. Aunque no lo hacen sólo por lo económico, sino que valoran la respuesta genuina y sin respuesta a un movimiento comercial, de la gente ante su música llena de vida y movimiento.

1 comentario:

  1. A mi me pasa que cuando veo gente tocando música en la calle, me invade un sentimiento de agradecimiento a estos tipos que, solo en algunos casos, por unas monedas nos brindan algo de su alma.

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