Entrevista realizada por Rodrigo Garay Trujillo y Ramiro Roldán.
Nueva de Fujian
Una nueva temática en el cine nacional
El film retrata a una china
recién llegada a Argentina que comienza a trabajar en un supermercado y, por
diversas razones, como el desprecio y la falta de respeto, ataca con una
cuchilla a sus compañeros de trabajo. La directora Analía Orfila captó esta
historia de un hecho real y la plasmó en la pantalla con los protagónicos de
Eva Blanco e Ignacio Huang (“Un cuento chino”).
-¿Qué movilizó a que abarcaras esta temática en tu corto?
-Analía: Si bien convivimos
con la inmigración china y sus supermercados, todavía no se abarcó
culturalmente el tema desde el cine nacional. Es algo que debe contarse ahora y
no esperar más. El guión lo tengo escrito hace cinco años y me pareció que ya
era el momento para hacerlo porque no podía seguir dilatándolo. La historia
está basada en un hecho real y quise abrir ese mundo sobre el cual todos los
argentinos fantaseamos y no sabemos de qué se trata. Quería unir las dos
culturas y entrar en ese mundo. Esta mujer llegó por su cuenta a trabajar acá
por medio de un contacto, se volvió loca, atacó a sus compañeros de trabajo con
una cuchilla y terminó en la comisaría sin que nadie, ni su novio ni la
embajada de su país, se hiciera cargo de ella y volvió a quedar sola y varada
en una nación extranjera. Hasta los policías querían sacársela de encima. Me
pareció muy interesante ésta historia en particular. El romper con el pasado y
tener un futuro incierto fue lo que me atrajo de este suceso. El resto del
corto salió de mi imaginación para darle contexto a este hecho. Trato de entrar
en la psique de esta persona y crear una identificación con el espectador, que
sienta que esta persona tenía sentimientos, quería estar con alguien y tener
una vida y estaba rodeada de gente que la pasaba por alto, que no la respetaba
ni identificaba como persona. La protagonista tiene que adaptarse a un mundo
que ya está creado. El personaje de Ignacio ya tiene una vida, sus amistades e historias.
-¿Qué esperabas obtener con tu cortometraje?
-Analía: Mi expectativa era
estrenar en Buenos Aires y cumplir con mi equipo en ver la película en la
pantalla grande. Haber entrado en competencia me halaga, pero mi objetivo era
la exhibición, y eso ya está cumplido. Proyectarla en un cine comercial de
Capital Federal tiene su mérito. No es lo mismo presentarla en Bafici que en
You Tube o en el exterior donde ninguno de los que trabajó en el film puede
viajar a verlo. Es un muy lindo poder ver de este modo el esfuerzo que hicimos
durante tanto tiempo.
-¿Y cómo costearon la producción?
-Ignacio: Hay mucha
producción independiente pero poco apoyo y sólo algunos premios. Hacer cine es
caro. Analía pidió subsidio y no se lo otorgaron. Sin embargo, lo hizo igual
con su propio capital, superó las necesidades y el corto llegó al Bafici. Eso
es muy valioso, porque muchos, cuando les niegan el dinero, dejan atrás su
sueño. En este caso insistió, confió ella misma y en su intuición y lo logró,
lo cual es muy aplaudible. Si hay ganas de hacer las cosas, uno hace que
sucedan. Mucha gente trabajó ad honorem.
-Analía: Sin el apoyo
económico tus ideas quedan postergadas en el tiempo. Es cuestión de superar las
barreras y llevarlo adelante. Fue un corto muy difícil de realizar.
-¿Qué fue lo más difícil?
-Analía: Lo más complejo fue
la locación, un supermercado. Conseguimos uno de los pocos con dueño argentino.
Los chinos no confían de la gente que se puede meter al negocio. Estaba la
posibilidad de que se ofendan con la historia, pero no pude ni contárselos.
Temen que les roben.
-Ignacio: la comunidad china
es muy cerrada y no entienden lo que un grupo de cineastas quieren hacer en su
local. No abren sus puertas a este tipo de cosas porque tienen temor, son muy
conservadores. Ese autismo que tienen hace que se cierren, eso es muy chino.
-¿Y cómo lograste conseguir a Ignacio, teniendo en cuenta que
trabajó nada menos que con Ricardo Darín?
-Analía: Ignacio siempre
está abierto a este tipo de producciones independientes y le gusta. Él siempre
evalúa los guiones y que haya formado parte es muy valorable.
-Ignacio: haber hecho “Un
cuento chino” me abrió muchas puertas en Argentina y me dio la posibilidad de
poder elegir qué es lo que quiero. Empiezo, de alguna manera, a posicionarme
como artista y tengo que tener un discurso como tal. Me gustó mucho su idea
porque tiene que ver con mi entorno, mi origen y este mito urbano de lo
oriental. Hay poca gente de acá que abre el corazón, la mente y la mirada a
estos espacios, si bien están muy cerca nuestro diariamente. Es muy valioso que
Analía haya visto algo especial en este tema. Por esta razón me acople a su
idea y lo hago propio porque coincide con lo que yo quiero transmitir desde mi
posición de actor.
-¿Y respecto a lo que el argentino promedio ve de su comunidad?
-Eva: No me gusta la imagen
actual de los chinos en Argentina, de gente sin educación. La situación está
cambiando, están viniendo muchos estudiantes y empresarios. La cultura se está
mezclando mucho acá, como por ejemplo el Feng Shui. A mí me gustan esos
intercambios. Me gustaría estar en otra película que también muestre la nueva
imagen de China y que conozcan más sobre nosotros.